El Ecuador de hoy - Política y Sociedad Ecuatoriana: Sentimientos encontrados

agosto 19, 2005

Sentimientos encontrados




Para deprimirse por estos días basta ver los primeros 15 minutos de cualquier noticiero, o leer la portada de cualquier medio escrito. La muerte de los migrantes ilegales, los paros, amenazas de tomas de instalaciones, más levantamientos y sus consecuencias, no nos dejan otro camino más que el de la depresión y en extremos, el desinterés.

Y es jodido no dejarse vencer por ello, resulta lo más sencillo seguir con la vida propia y dejar de lado todo lo que nos molesta escuchar, y con un ¡allá ellos! hacernos de la vista gorda y fingir que no nos afecta en lo mínimo.

Pero sí nos afecta. Hoy son ellos, mañana nosotros. Los migrantes se van porque no hay trabajos sostenidos en el país, o los sueldos resultan cada vez más pequeños. La microeconomía avanza a pasos lentos, o al menos así se siente. Las provincias reclaman más atención de parte del gobierno central. En Chone se reclama obras por parte de un alcalde que no las ha hecho. Y lastimosamente, la única fórmula que tiene para que el gobierno -siempre reactivo, nunca proactivo- escuche es mediante la vía de la paralización, de la protesta, de la revuelta, y en casos graves, hasta del vandalismo.

Y la fórmula ya se la conoce: amenazas, paralizas, obtienes; al mes te incumplen, y vuelves a amenazas, paralizar, obtener. Y todas las consignas apuntan al gobierno central.

Central, central. Dos veces voy escribiendo la palabrita. El centralismo ha matado al Ecuador. ¿Patria ecuatoriana? Se quedó en los libros de historia. El sistema centralista ha caducado y todavía existen quienes tratan de reanimarlo, con el suero revitalizador que deja como consecuencia poblaciones paupérrimas y descontento general.

Debemos exigir a nuestras autoridades la descentralización del estado. Debemos abogar por una mejor repartición de recursos que la autonomía nos podría dar. La constitución ecuatoriana ya lo indica: Fomentar la unidad en la diversidad.

Yo todavía no logro comprender -o sí, pero me hago el loco- porqué Manabí y Los Ríos teniendo el potencial agricultor que tienen, poseen malas carreteras. No comprendo porqué si la refinería está en Esmeraldas, se tienen malas calles y la pobreza impera.

Una vez más insistiré: la llave al cambio la tenemos en nuestras manos. Ya es hora de darles una paliza a los de siempre, a los que nos tienen tan mal. Está en nosotros. En nadie más.