El Ecuador de hoy - Política y Sociedad Ecuatoriana: Y mi Ecuador del alma, ¿donde está?

octubre 14, 2005

Y mi Ecuador del alma, ¿donde está?




La semana pasada celebrabamos nuestra clasificación al mundial de Alemania 2006. El sentimiento tricolor por una tarde llenó nuestro corazón, nuestros pensamientos fueron encaminados con el mismo objetivo. La mayoría nos sintonizamos en el mismo pensamiento fijo. Es que el fútbol es así.

Ecuador mejoró en el ranking. Estamos entre los 32 mejores del mundo. Que bien.

El efecto anestesia se pasó. El chuchaqui se hizo más fuerte durante esta semana. El país que todos vitoreamos está mal.

Vamos paso a paso. La tan anunciada reforma política se está yendo al trasto. Entre un congreso que no tiene la iniciativa ni voluntad de hacer mejores las cosas por el país, de renunciar al bien propio y pensar en el bien común. Un congreso que no deja nada para el resto. Todo lo quiere él. No hace falta que Palacio envíe preguntas. No hace falta un ministro de gobierno que negocie "bonito". Hace falta conciencia de país; y eso, lastimosamente, la vergüenza nacional no la tiene. La ingobernabilidad que todos los candidatos comienzan a anunciar viene de ahí. No existe tal cosa de la ingobernabilidad. Mientras no salga electo un presidente de las filas de los partidos que tienen maniatado al estado, estas crisis políticas serán pan nuestro de cada día.

La gasolina extra y el diesel han escaseado el día de hoy en Guayaquil. Supuestamente es para paliar la crisis energética y dar prioridad a las termogeneradoras. Una vez más el costo de la ineficiencia estatal llega a nosotros.

La Corte Suprema de Justicia, está... no! No está. Todavía no está conformada. Como los plazos comienzan a vencerse, es probable que muchas impugnaciones se pasen por alto. Así como van las cosas, creo que el objetivo de lograr una justicia despolitizada se podrá dejar en el título del proceso, nada más.

¿Es este entonces mi Ecuador del alma? Porque si es así me está doliendo demasiado. Sí. Y me imagino que a muchos también les está sucediendo. Prefiero no desconectarme, no aplastar el botón rojo del control remoto o poner la novela de moda. ¿Masoquismo? Quizá. Peor sería engañarme que vivo en el país de no-pasa-nada.

Y sabemos que todo, absolutamente todo, está en nuestras manos. En nuestra mente, en nuestra actitud. Nosotros podemos. Nosotros debemos.

Y la historia del país sigue escribiéndose. Mis nietos, si los llego a tener, me preguntarán como fue el Ecuador de inicios de siglo. No quisiera responderles: "No avanzábamos como país, pero clasificamos a dos mundiales".